sábado, octubre 14, 2006

DE LOS MICROCREDITOS A LA RENTA BÁSICA

Quiero aprovechar un tema de actualidad, como es la otorgación del premio noble de la Paz, a un economista, que supo darle la vuelta a la ortodoxia financiera, para ayudar a los pobres. Si bien la RB, va más allá, no cabe la menor duda que con las propuestas y posibilidades de financiación de la RB, se conseguiría mejorar a todo el Tercer Mundo, al permitir que quien no tiene nada, tuviese el capital necesario para empezar y crear el mercado necesario para que el sistema económico y el progreso funcionen.

Estos artículos extraídos del Diario de León, (14.10.2006) nos hacen ver el porque es necesaria la RB.

Lo más revelador del proyecto de Yunus es su confianza en las personas, esa confianza que a veces a nosotros nos falta para ver la realidad y la posibilidad de la RB.


Visión y sensibilidad

Muhammad Yunus (Bangladesh, 1940) aprendió primero las bases de la ortodoxia económica y financiera para, una vez doctorado, ponerlas del revés con su revolucionaria idea de los microcréditos: prestar dinero a los más insolventes, a aquellos que nada pueden ofrecer como aval o garantía y a los que los bancos convencionales ni siquiera dejarían cruzar la puerta. Ayer, la concesión del Premio Nobel de la Paz 2006 reconoció el poder redentor de una iniciativa que ha sacado de la miseria extrema a millones de personas en decenas de países. «Una paz duradera no puede lograrse sin que una parte importante de la población encuentre los medios para salir de la pobreza. El microcrédito es uno de esos medios». Ole Danbolt Mjoes, presidente del Comité Nobel noruego, justificaba así la concesión del galardón al llamado banquero de los pobres y a las tres décadas de funcionamiento de su Grameen Bank. Yunus comenzó «con lo que tenía en el bolsillo», 27 dólares. Sus clientes no podían recurrir a un banco tradicional y su única opción, como la de millones de desheredados, eran los prestamistas. Yunus les facilitó el dinero y rompió así el círculo de la usura, primero como avalista personal y a partir de 1983 con la creación del Grameen Bank. El modelo invertía el de la banca al uso, «que no presta a quien necesita, sino a quien mejor lo puede devolver». Los candidatos a los microcréditos tenían y tienen que demostrar carecer de tierras o propiedades con qué responder. Su loca estrategia dio pronto muestras de acierto. El invento ha crecido y el Grameen tiene ahora 6,5 millones de clientes, casi todos en su país. El 96% son mujeres, y más de la mitad de los beneficiarios han logrado dejar atrás la precariedad extrema en la que se encontraban cuando acudieron a la entidad. Yunus ya ha anunciado que desinará los 1, 4 millones a construir un hospital oftalmológico.


EL trabajo que Yunus desarrolla desde hace 30 años parte de una premisa: cientos de millones de personas viven en la miseria no por falta de voluntad de trabajo o capacitación, sino por carecer de capital. Y la brillante idea que tuvo, y que articuló junto a sus alumnos de la universidad de Chittagong en 1976, fue brindar pequeñas cantidades a mujeres humildes. Un dinero con el que crearon negocios, que devuelven con apenas 2% de morosidad, y que les permitió progresar. Lo interesante del planteamiento de Yunus es que no cuestiona la esencia del sistema capitalista, sino que, con sus reglas, busca hacerlo más equitativo. Hoy miles de instituciones brindan microcréditos. Más de 66 millones de mujeres se benefician de ellos. La única duda tras conocer que Yunus recibirá el Nobel de la Paz, es si el premio que le correspondía no era el de Economía. En especial si se tiene en cuenta que Oriente Próximo vive su peor crisis desde la descolonización. Lo cierto es que en este mundo tan desigual, en el que 800 millones de personas pasan hambre, pocas batallas hay más importantes que la miseria. Y Yunus parece ser uno de los hombres que con mayor lucidez y efectividad le han hecho frente.


En el año 1976, este economista bengalí avaló a 42 mujeres para que un banco les prestase la ridícula cantidad de 27 dólares. Con ese dinero, que devolvieron puntualmente, montaron pequeños negocios y consiguieron escapar de la miseria.

-Un amigo dice que no le han dado el Nobel porque en Estocolmo no saben cuál se merece más: de la Paz o el de Economía.
-Se lo agradezco, pero no me interesa que me admiren. Prefiero que gente haga algo para acabar con pobreza.
-Si le digo que soy mujer, analfabeta y del Tercer Mundo, ¿qué futuro me augura?
-Muy negro. Ni siquiera sería consciente de ser una persona, ni de dignidad. El ser humano, el hombre, tiene la obligación de remover la sociedad para que los pobres desarrollen su potencial y recuperen su dignidad.

-¿Qué fue de aquella mujer que hacía sillas de bambú a quien prestó un dólar en 1976?
-Murió hace años, pero no murió en la pobreza. Y hoy sus hijos no viven en la miseria.

TODAS las personas son potencialmente creativas, serias y fiables; hagamos posible, por encima de los prejuicios heredados, su caudal de productividad. Tal sería el axioma que sintetiza la visión de Yunus de la humanidad, que desarrolló con especial delicadeza para identificar los grupos sociales concretos con quienes ponerla en práctica. Los encontró entre los olvidados de la India, el cosmos donde se crió, en el que reconoció a los dinamizadores que los demás tenían por invisibles, a las mujeres más pobres, a las campesinas de menos recursos. Démosles un pequeño crédito y moverán la tierra, pensó. Así se hizo, miles de componentes del tejido rural hindú descubrieron proyectos que ningún agente suculentamente pagado por todo tipo de organismos oficiales, habían identificado como viables. Fue la revolución silenciosa de las condenadas de la tierra, su camino hacia la dignidad económica y social.
Después otros trataron de copiarlo, pero sin su espíritu fundacional; se quedaron en su técnica bancaria, en el microcrédito o pequeño préstamo a los de escasa solvencia. Nada ha sido igual, porque debieron incorporar sus valores, la original combinación de visión y sensibilidad.

Es por todo ello necesario un cambio de paradigma, que la Renta Básica viene a solucionar, dotando a los ciudadanos el capital necesario para vivir. Nuestro modelo de financiación posibilita esto, al no gravar los ingresos sino el consumo y la especulación.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Al leer la noticia del premio Nobel a Mihamad Yunus, por llevar a cabo los micrcréditos entre los más pobres, me acordé de vuestra idea y justo cuando entra a visitar que hay de nuevo en el blog me encuentro con ello. Creo que esa base de inversión permite salir de la pobreza, pero no un gran desarrollo social. Pero es un paso para ello. Si ese crédito se extiende como una base para vivir, se daría lugar a una gran cantidad de ideas prácticas sin temor al fracaso o que no sea viable económicamente. Los políticos no se imaginan la fuerza que daría estoo a la sociedad. Pienso que vuestra idea parte del pensamiento creativo, aplicado a la economía. No sólo se saldría de la pobreza material los pobres, sino que al darselo a los ricos se saldría de la pobreza moral que padece nuestra sociedad. espero que algún día os den el premio Nobel... al menos si no de la paz ni de economía, sí de literatura. Lo digo por lo que contesta Yunus en eso que decís, que no se han atrevido a darle el de economía y sí a quien mide la pobreza en fórmulas logarítmicas. Julio.

Anónimo dijo...

Los micricréditos fueron una revolución bancaria, que no se consideró como tal, fue algo sigiloso, que ha funcionado. Lo que hizo fue universalizar la disposición de capitales, que el rico tiene de por sí por su patrimonio y el asalariado con su sueldo. Se amplía al pobre. Si esto se globaliza y da una base económica es cierto que sirve para argumentar a favor de la rb. Insisto ¿no se debería divulgar más? J.A.

Anónimo dijo...

¿Los microcréditos funcionarían en la sociedad nuestra? Creo que no, sería para comprar un coche o viajes, que se lo pregunten a Cofidis. No veo la relación entre microcréditos y renta básica. Sino que uno es para lugares muy pobres y otro para sociedades ricas, y hace falta no saturar de empleo el planeta por el destrozo que supone. Los mocrocréditos pueden servir para que arranquen los países pobres, pero eso trasladarlo acá no lo veo, no lo veo. Maribel.

Anónimo dijo...

Me alegra mucho que haya gente soñadora, llena de utopías en la cabeza y que creen en los sueños de la realidad. ¡Oh! que bonito, pero ¿cierto? Ni un átomo. os lo digo como lo siento y me gustaría que despertaséis. Podéis engañar a mucha gente con este castillo de palabras y promesas que hacéis. ¿De verdad creéis que que la Humanidad va a sobrevivir? Unos pocos puede. Pero habésis acertado en una cosa: DINERO HAY, pero es sólo media verdad. Y ya sabéis que media verdad equivale a dos mentiras. Mirad, jóvenes, dinero hay y sobra, y más si se coje una máquina de hacerlo. Podéis dar la renta básica, como la llamáis, sí, pero es como dar trozos de papel o caldilla del palé. No servirá para nada. En diez años, no mucho más, la economía va a ser de intercambio. El dinero no valdrá nada, ¡nada! y claro que os darán miles de euros, millones si queréis, porque no valdrá nada. Fíjaos que no va a quedar agua casi disponible como recurso, ni petróleo, ni suelo fértil. Ni materias primas para hacer coches ni tractores. Los bienes se acaban. Lo cual va a derivar en guerras, atroces, inimaginables. De siesmil millones de habitantes, se pasará a mil o menos, pues añadamos catástrofes, etc. Economía de subsistencia y de intercambio. Los bancos serán ruinas, como hoy lo son los templos romanos o las pirámides de Egipto. La renta básica no vale para nada. Por eso puede que la den. No os dejéis engañar. Tengo mucha vida por delante y sé lo que hay. Francisco (Calasparra - Murcia)

Anónimo dijo...

Estimado Francisco:

Gracias por participar, quisiera matizar tu comentario, en primer lugar no engañamos a nadie, nosotros manifestamos nuestra opinión como cualquiera que participa y da la suya. Y cada lector es libre de pensar lo que quiera. La Renta Básica es un proceso, y como proceso se necesitará más de una década para que sea realidad tal y como proponemos. Lo importante como comenta el Prof. Werner, es que las ideas estén ahí, para cuando llegue el momento se puedan aplicar.
En cuanto a tu profecía, te diré que aún queda petróleo para unos escasos 30 años. Pero el futuro es de la electricidad a través de las energías renovables, por eso están todos los constructores en estos momentos comprando eléctricas en la bolsa.
Que el dinero no valdrá nada en un futuro ya lo sabemos por eso todo el mundo compra pisos.
Como bien argumentas no se puede ser pesimista y por eso nosotros hacemos una propuesta, que consideramos viable aunque suene algo utópica.
Sobre el descenso de población no hay como el progreso para que descienda la natalidad, y el problema más grande es el cultural. Es necesario que la ciencia llegue a todas las partes del mundo, para que el progreso sea una realidad para todos.
Yo personalmente creo que la renta básica lo hará posible. Al menos prefiero pensar en un mundo mejor y hacer algo a permanecer impasible y quejarme de lo mal que nos va o decir que no hay solución. El futuro nace del presente y el presente lo conformamos todos nosotros.

Un saludo

José Miguel

Anónimo dijo...

Estimada Maribel:

Los microcreditos también estan funcionando en España. No también como en Africa. Pero las Cajas de Ahorros dan creditos sin Aval, si presentas una propuesta de negocio viable. Se están otorgando sobre todo a emigrantes que quieren montar su negocio. El problema es el importe que son tan pequños unos 6000 Euros que apenas dan para que montes nada.

Cuando se habla de los microcreditos, lo que pretendemos es hacer constar en el cambio de filosofia que entrañan, se les da dinero a la gente de buena fé para que lo inviertan en un negocio y puedan vivir. No se les pide Aval. La Renta Básica es lo mismo. Supone dar un sueldo menusal a todo ciudaddano de buena fe para que puedan aportar a la sociedad lo que estimen oportuno según sus capacidadaes.
Por cierto lo de Cofidis, no es un microcredito, es usura, te calcan un 20% de interes y se fijan mucho que poseas bienes.

Un saludo

José Miguel

Anónimo dijo...

AUNQUE MAÑANA FUERA EL FIN DEL MUNDO, HOY PLANTARÍA UN MANZANO. (Martín Luther King)

Anónimo dijo...

No es lo mismo un crédito para sobrevivir con unos medios para una actividad, que créditos al consumo. Por eso creo que sí se puede asociaciar créditos de supervivencia a la renta básica de supervivencia. A partir de lo cual está por hacer a título individual y colectivo todo un proceso económico. Es cierto que hay situaciones que son terribles, las amenazas de guerra, la destrucción medioambiental, pero precisamente por eso hay ideas y propuestas que reaccionan a ello y buscan una salida, como es la renta básica. El futuro no se puede saber, se puede temer y proyectar esos miedos, o se puede inventar y proyectar ilusiones. En cualquier acso será la suma de las acciones presentes. Y siempre surgen imponderables. He sido muy reacio a esta idea, pero he leído lo que me envió ARENCI y me anima a ver de vez en cuando que se dice en este blog. Me parece una idea sensata, con coherencia y, como he leído, a el pensamiento y la lógica a veces nos engaña de cara al futuro. Yo es una idea que jamás me hubiera plenteado, pero no es mala, pues ¿a quién perjudica? Sin embargo beneficia a mucha gente y al conjunto d ela sociedad. Soy autónomo. Hay es el día contra la pobreza, y yo diría que contra la pereza. Al pensar ésto me he decidido a escribir. Óscar.

Anónimo dijo...

¿Microcréditos o renta básica?, por favoir aclarense y no hagan filosofías de la vida. hace más de cinco mil años que el mundoi se va a ternminar, que se lo pregunten a los testigos de jehová. Manu.

eduardo diaz dijo...

Yo no soy muy partidario de la renta básica, considero que es mucho mejor los microcreditos, el ser humano por naturaleza se amolda y no saca todo su potencial si es que realmente lo necesita, si le das la oportunidad a una persona de tener su propio negocio con condiciones favorables, seguro que intenta labrarse un porvenir mejor, saludos

daa dijo...


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