sábado, diciembre 05, 2009
RENTA BASICA DE CIUDADANIA Y ECOLOGIA POLITICA
Os proponemos a continuación una estupenda ponencia realizada por Florent Marcellesi, en el IX Congreso de la Renta Básica celebrado recientemente en Bilbao.
Damos las Gracias a Florent por hacernos participes y permitir divulgar su trabajo.
En el enlace a continuación podréis leer la ponencia completa, por motivos técnicos la hemos reducido en nuestro Blog, eliminando la bibliografía y los comentarios a pie de pagina.
Enlace:
http://www.ixsimposiorb.com/cd/pdf/Florent_Marcellesi_RENTA_BASICA_CIUDADANIA_Y_ECOLOGIA_POLITICA.pdf
Ponencia
RENTA BÁSICA DE CIUDADANA Y ECOLOGÍA POLÍTICA
Florent Marcellesi
Ponencia para el IX Simposio de la Red Renta Básica, 21-11-09, Bilbao
Florent Marcellesi : fmarcellesi@no-log.org
Florent Marcellesi es coordinador del centro Ecopolítica ( http://ecopolitica.org/ ), miembro de Bakeaz ( http://bakeaz.org/ ) y de Jóvenes Verdes (http://jovenesverdes.org/).
Antes de entrar en los detalles de esta ponencia, me gustaría recalcar que me alegra ver en este simposio el interés en vincular la renta básica de ciudadanía (RBC de ahora en adelante) con la ecología política. A pesar de ser la “ecología política” un término muy desconocido en España, se nos olvida que las organizaciones ecologistas en toda Europa han estado y están en la primera fila de las fuerzas sociales y/o políticas que han mostrado en los países industrializados un interés manifiesto por la RBC (Van Parijs y Vanderborght, 2006: 115-118). En segundo lugar, me gustaría dejar claro los dos términos del título, empezando por el menos famoso.
Una breve definición de la ecología política:
“Un movimiento en el cual la política signifique el poder de amar, el poder de sentirnos
unidos en la nave espacial Tierra”, Petra Kelly Defino la ecología política como una herramienta radical y holística de transformación social. Por lo tanto, a pesar de que en el Estado español queda a menudo reducida a uno de sus componentes como
es el ecosocialismo, la ecología política se entiende como un sistema de pensamiento político global y autónomo que responde a unas necesidades históricas concretas. Frente a la crisis ecológica y de civilización, se autodefine como una nueva matriz transformadora para que la especie humana se proteja de sí misma y sobreviva en condiciones decentes para todos hoy y mañana. Se convierte así en la «nueva esperanza» para el siglo xxi, lo que conlleva asumir sin complejos la ecología política para referirse a la complejidad del mundo y a las nuevas fuerzas transformadoras (Lipietz, 2002).
De forma resumida, la ecología política se puede entender como antiproductivismo, búsqueda de sentido y radicalidad democrática.
Primero como antiproductivismo, ya que al constatar la crisis socioecológica planetaria que ha provocado, se opone al postulado que convierte el crecimiento —caracterizado por una producción y un consumo de masa—en el motor del bienestar y en un objetivo intrínsicamente bueno.
Segundo como búsqueda de sentido, porque la ecología política plantea cuestiones de gran calado para las sociedades industriales, al poner en duda la centralidad de la oposición capitalistas/trabajadores y al preguntar ¿para qué y por qué producimos?.
De hecho, desde una perspectiva ecologista fuerte, no supone diferencia apreciable quién posea los medios de producción, «si el proceso de producción en sí se basa en suprimir los presupuestos de su misma existencia» (Dobson, 1997: 55).
Tercero como radicalidad democrática porque se trata de una filosofía y un pensamiento de la acción que pretende aumentar al máximo la autonomía de los seres humanos y no humanos. Más aún, como lo teoriza el filósofo ecologista André Gorz (2006), la ecología política pasa a ser, a través de la crítica de la técnica —símbolo de la dominación de los seres humanos y de la naturaleza— “una dimensión esencial de la ética de la liberación.”
Una breve definición de la renta básica de ciudadanía
Creo que no sorprenderé a nadie definiendo la RBC como un ingreso para la ciudadanía, universal e incondicional, que dota a toda persona beneficiaria
de la posibilidad de satisfacer las necesidades básicas para llevar una vida digna.
Es universal porque es para todos y todas, ricos y pobres, parados y asalariados,
jóvenes y ancianos. Es incondicional porque no depende de la situación del individuo, pues lo recibe por el simple hecho de existir. Además de ser una herramienta
potente de lucha contra la pobreza, afecta también a muchos otros aspectos de la sociedad: rompe transversalmente muchas de las cadenas que atan a sus individuos y que impiden el avance hacia un modelo más justo, solidario y saludable y permite
reorientar el proceso de producción hacia bases ecológicas (Jóvenes Verdes, 2007).
A nivel práctico, la RBC es también —como lo apunta Ramiro Pinto— una necesidad para el ecologismo que ha de tener “una proyección económica, no sólo social y política, (…) mediante una medida que afecte a la producción, al consumo, a la inversión y al salario [para hacer] viable, y por lo tanto realidad, el desarrollo sostenible.”(2006)
Tomando como puntos de partida estas dos definiciones, veremos que desde el prisma de la ecología política podemos entender la RBC como una herencia de la riqueza social y natural, como una reconversión e inversión para las generaciones futuras, como una forma de redefinir el concepto de riqueza y de la actividad, y como una herramienta para la liberación de las nuevas fuerzas productivas.
La RBC como herencia de la riqueza social y natural
“Somos hijos e hijas del maíz”. Reivindicación zapatista
En 1935, Jacques Duboin, desde la economía distributiva, ya argumentaba lo siguiente:
“El ser humano posee el derecho a la vida porque lo hereda de las leyes de la naturaleza. Por tanto tiene derecho a su parte de las riquezas del mundo. (...) Todos tenemos el derecho de beneficiarnos de los descubrimientos de nuestros predecesores. Por tanto surge este segundo principio: el ser humano es el heredero
de un inmenso patrimonio cultural donde los progresos técnicos no son más que una obra colectiva perseguida durante siglos por una multitud de investigadores y trabajadores, asociados de forma tácita hacia la mejora continua de la condición humana”.
En base a esas premisas e incluyendo las aportaciones de la justicia ambiental, la asociación ecologista Jóvenes Verdes retoma el testigo de este análisis
y plantea que:
“Siendo el conocimiento adquirido a través de los siglos y patrimonio de todos/as, también lo deben de ser sus réditos. Este conocimiento así como el usufructo de la Tierra no han de ser privatizados por unos pocos, sino que ha de repartirse entre todos los individuos, herederos del saber colectivo. Concebimos pues un modelo de sociedad donde todos sus miembros se beneficien de la riqueza producida,
de los bienes comunes y de los recursos naturales” (Jóvenes Verdes, 2007).
Dicho de otra manera, la RBC equivale a una puesta en común de la riqueza natural y de todas las riquezas socialmente producidas.
Por ser patrimonio de todos y todas, esta “renta” adquiere por tanto el carácter de un derecho básico y fundamental de cada ciudadano. De la misma manera el economista
Guibert (2002) justifica desde el ecologismo la RBC al considerar que la etapa siguiente en la profundización y el perfeccionamiento del derecho al empleo
consistirá seguramente en una renta social de existencia incondicional, universal, de nivel suficiente para asegurar a cada cual el derecho fundamental a la vida.
A su entender, ya no se puede definir de forma negativa la renta como una ganancia que no tiene relación ni con la cantidad de tiempo, ni con la cantidad de capital. Al contrario propone definirla de manera positiva como una relación de distribución que reconoce socialmente las cualidades y competencias incorporadas por herencia, formación y aprendizaje.
Una RBC, como reconversión e inversión para las generaciones futuras
“No heredamos esta tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada para nuestros hijos” Proverbio Sioux
La persistencia de una economía caracterizada por el crecimiento ilimitado y el hiperconsumo ha provocado la crisis ecológica y social de las sociedades
industriales que se sustentan en la producción de riqueza material, el pleno empleo y el trabajo pagado principalmente bajo forma asalariada (Marcellesi,
Sanjuán, 2008). Este productivismo, como sobrevalorización de la acumulación y la idea de que un aumento de los bienes materiales a través de la sociedad asalariada aumenta la felicidad, representa para el movimiento ecologista una concepción del
ser humano peligrosa para su propia supervivencia.
Como lo planteaba Hannah Arendt, la sociedad asalariada es básicamente una sociedad de consumo que pasa de la producción para satisfacer las necesidades
al consumo para dar trabajo a los asalariados y hacer funcionar las industrias. Así Harms (2009a) tiene razón en afirmar que, hoy en día, “no trabajamos para producir
(productos y servicios socialmente necesarios) sino producimos (productos y servicios que en realidad no necesitamos y que cuya comercialización nos cuesta cada vez más) para trabajar.” Es esta característica de la sociedad industrial del trabajo asalariado en torno a un supuesto triángulo virtuoso «producción, empleo, consumo» (Roustang, 2003) que la ecología política cuestiona de raíz.
Por un lado, resulta evidente que al fomentar políticas que activan cada vez más el hiperconsumo, estamos superando la capacidad de regeneración y de asimilación de los ecosistemas e impidiendo un reparto social y ambiental justo de los recursos naturales dentro de una misma región y entre el Sur y el Norte4. Ante tal huida hacia delante del sistema productivista que vulnera la superviviencia de la especie
humana y nos aboca a un colapso ecológico mundial, es necesario reflexionar sobre la cuestión fundamental de la orientación de la producción que introduce la ecología política: ¿para qué? y ¿por qué estamos produciendo? (además del ¿cómo?).
Si seguimos subordinando la actividad humana a la lógica del desarrollo
de las necesidades promovida por la sociedad de consumo5, incluso si se transfiriera la propiedad de los medios de producción al Estado o al conjunto de los individuos, hipotecaríamos cualquier posibilidad de evolucionar hacia un sistema sostenible.
Así una sociedad ecologista debe romper con un sistema productivo y laboral que promociona de forma indiscriminada el consumo a través de cualquier tipo de empleo y cualquier tipo de producción.
Para la ecología política, no se puede separar el trabajo y sus herramientas, sus condiciones, sus medios de producción, su forma de entender la realidad y el
entorno, el largo plazo, etc.. Hay una unidad entre los fines y los medios, entre los productores y los consumidores.
De esta manera, la solidaridad espacial, intra e intergeneracional —así como la ética ecológica— hace imposible que se siga apoyando de forma
cortoplacista algunos sectores económicos por la simple razón de defender el empleo. Al contrario, se trata de diseñar nuevas políticas con criterios socioecológicos que permitan romper los viejos esquemas que oponen el antiproductivismo al trabajo (véase por ejemplo Bermejo, 1994).
En esta senda, además de una descolonización del imaginario colectivo para un cambio de nuestro sistema de necesidades hacia una sociedad que sepa vivir mejor con menos (Latouche,2009; Sempere, 2009), significa promover nuevas
políticas de la renta y de redistribución. Se trata de favorecer
la reconversión ecológica de la economía y el decrecimiento de la huella ecológica hacia sectores vinculados a la economía sostenible, y en general
todos los sectores que luchan contra el cambio climático y que promueven una sociedad posfosilista.
En otras palabras, una política de la renta —como la RBC que es una subvención indirecta a actividades ecológicas y sociales— que se inscriba en el largo plazo
y tenga en cuenta nuestra responsabilidad hacia la naturaleza y las generaciones futuras.
Una RBC hacia otro concepto de riqueza y del trabajo
«El verdadero producto del proceso [económico] es un flujo inmaterial: el placer de la vida». Nicholas Georgescu-Roegen
Por otro lado, el modelo actual de desarrollo basado en la producción y consumo de masa sigue equiparando el bienestar de las personas con una creciente acumulación material. Muestra de ello es que el cálculo actual de la «riqueza de la nación» continúa
realizándose a través del cálculo del producto interior bruto (PIB), herramienta parcial que sólo suma las riquezas llamadas productivas y no el conjunto de las riquezas sociales y ecológicas (Marcellesi, 2007a, 2008). Como lo analiza Méda (1995), a partir
del siglo XIX, el trabajo como factor de producción es lo que crea riqueza. Trabajo significa de ahora en adelante trabajo productivo, es decir trabajo ejercido sobre objetos materiales e intercambiables, a partir de los cuales el valor añadido es siempre visible y medible. Desde el origen, a través del derecho y de la economía, el concepto de trabajo es material, cuantificado y mercantil. El trabajo pasa a ser la nueva
relación socio-económica que estructura la sociedad.
Esta centralidad del trabajo productivo explica que el cálculo del PIB excluya actividades de otro índole, que sin embargo son externalidades positivas necesarias
al buen funcionamiento de todos los sectores productivos y del bienestar de la sociedad y de sus componentes en general. Al poner el trabajo en el centro de la economía, la “dictadura del PIB” olvida que la sociedad tiene otros fines que el crecimiento y que el ser humano tiene otros medios de expresarse
que la producción y el consumo.
Además, según los preceptos de la economía ecológica, un subsistema no puede regular un sistema que lo engloba. Dicho de otra manera, la regulación del sistema vivo no se puede realizar a partir de un nivel de organización inferior como es la economía, que actuaría con sus propias finalidades. La economía es un componente integral de la sociedad, ella misma subsistema del ecosistema global. Por lo tanto, el
mercado (y más aún el “mercado laboral”) —que no es más que una parte de la economía— no puede imponer su modo de funcionamiento al resto de los
niveles superiores. De forma análoga, el trabajo llamado productivo no puede pretender representar el conjunto de las actividades humanas necesarias para
el desarrollo personal y colectivo de una sociedad en armonía y equilibrio con sus diferentes componentes y la naturaleza.
Dicho de otra manera, y siguiendo los pasos de John Maynard Keynes, para quien el arte y la cultura debían primar in fine, las actividades culturales, políticas, familiares, artísticas, asociativas, voluntarias, lúdicas,etc., a pesar de no ser —siempre— remuneradas, ni siempre reconocidas socialmente (como puede ser la actividad doméstica, en gran parte a cargo de las mujeres), también son fuentes central de riqueza social, ecológica y colectivas. Son formas de trabajo que contienen valor, y que son un elemento para la reproducción de la sociedad y un sustento imprescindible
del conjunto productivo. En este marco que supera lo puramente cuantitativo, material y mercantil, es necesaria una política de la renta que permita reconocer la aportación fundamental de todas las actividades a la riqueza global y dejar la oportunidad a cualquier individuo de ejercerlas con total libertad. Mientras la presión social y el poder de las empresas permitan la aceptación resignada de trabajos precarios, poco estables y mal pagados, la RBC permite a las personas escoger sin ninguna obligación ni coacción su actividad cuya finalidad asumen plenamente.
Una RBC como liberación de las nuevas fuerzas productivas
“Cada pancarta que proclama “queremos trabajo”, proclama la victoria del capital sobre una humanidad esclavizada de trabajadores que ya no son trabajadores pero que no pueden ser nada más.” André Gorz (1997: 90)
Ante tal centralidad del valor trabajo en la sociedad, la ecología política propone dar la vuelta a la diana “producción-trabajo”. Tal y como plasmado durante los “Estados generales belgas de la Ecología política” (1997), pretende “abolir el trabajo entendido
como recurso para ganar su vida (con el riesgo de perderla) y valorizado como emancipación personal.”
Así, además de entrar en contradicción con el capitalismo dominante, el movimiento verde siempre se ha opuesto dentro de los movimientos transformadores a los sindicatos y las izquierdas productivistas que hacen del empleo salariado la institución socializante una vez acabada el currículo escolar (Gleizes, Zin, 2002). Se erige en contra del discurso social dominante que exalta el lugar central ocupado por el ‘trabajo-empleo’ y ‘trabajo-mercancía’ , invenciones del capitalismo industrial e instrumentos de la explotación (Marcellesi, 2007b).
En esta situación, donde los mecanismos de protección social se basan en la vuelta, tarde o temprano, de los individuos al mal llamado “mercado laboral”, forzándoles a trabajar sin que importen las condiciones sociales y ecológicas (los famosos working
poors), la ausencia de un sueldo y de un trabajo casi siempre desemboca en un proceso de frustración personal y exclusión social. Además, como lo recuerdan
Gleizes y Zin (2002), es triste constatar que la valorización del trabajo como forma de socialización de los individuos se ha impuesto realmente a través del paro de masa, es decir de forma negativa. Dicho de otra manera, para el nuevo ejército de desempleados y precarios que va generando el sistema —el llamado
‘precariado’, consecuencia de esta nueva situación—, sólo queda la triste elección entre la socialización identitaria mediante el trabajo-empleo y la caída en la desesperación del no-ser (Gorz, 1997).
En la línea del pensamiento del filósofo Gorz, el movimiento ecologista suele rechazar el pleno empleo y el salario para todos y todas como metas a alcanzar. Refiriéndose a las utopías de los primeros sindicatos para quienes era evidente que un “buen
trabajo” no se podía subordinar al capital y que tenían por tanto en sus objetivos la abolición de la sociedad asalariada, plantea que la transformación técnico-
económica en curso —que hace posible que la riqueza aumente a la vez que reduzca el volumen de trabajo— hace imposible el restablecimiento de una situación de pleno empleo. En este sentido, Harms(2009b) afirma que la reciente crisis económica no
representa un fallo del sistema económico, sino que lo que nos falla es nuestro modelo de organización social, basado en exclusiva en un único mecanismo: el empleo.
La dependencia de él como único mecanismo para la distribución de la renta se ha convertido en la principal causa de la crisis. Ante tal situación y como consecuencia de una necesaria superación del “trabajo-empleo”, muchos voces de la ecología política
plantean que el concepto de “plena actividad” tendría que sustituirse al de “pleno empleo” (Marcellesi, Sanjuán, 2008), abriendo la puerta a una renta desconectada de la actividad en el mercado laboral.
Esta idea se sustenta además en la necesidad de dar un giro copernicano a nuestra concepción de la renta. En un mundo donde el trabajo se remuneraba a tiempo vencido, se podía creer que el trabajo se reducía al esfuerzo físico. Hoy en día, resulta bastante complicado calcular la aportación de cada cual en un sistema donde la productividad depende al completo de la productividad global de la empresa por una
parte y, por otra parte de la formación, de la experiencia, de la historia de cada cual. Querer mantener una cierta proporcionalidad de la renta al trabajo, es mantener una visión a corto plazo incompatible con la sostenibilidad y una lógica de inversión, de innovación y de formación (Gleizes, Zin, 2002). Sin embargo, aunque el tiempo de trabajo haya dejado de ser la medida de la riqueza creada, los sistemas de redistribución y el imaginario colectivo continúan girando de forma paradójica y contradictoria en torno a él (Marcellesi, 2007b). Así, si postulamos que hemos entrado
en una economía del conocimiento, las fuerzas productivas decisivas como la inteligencia, el saber y la creatividad ya no se asimilan a categorías clásicas
como el trabajo o el capital. No es posible medir el trabajo que ha sido gastado a la escala de la sociedad para producir el “valor conocimiento”. Más aún, la mismísima ley del valor se encuentra cuestionada ya que, gracias al papel de las nuevas tecnologías y a un coste de reproducción casi nulo, el valor de cambio de estos nuevos bienes cognitivos tienden hacia cero. A través de este análisis, el trabajo no tiene relación
con la renta o el salario, o muy poca, en contra de lo que afirman la mayoría de los marxistas (Gleizes, Zin,2002).
Asimismo se propone desconectar el trabajo del derecho a tener derechos mediante una nueva política de la renta adaptada a la nueva situación socio-técnica y al nuevo modo de producción cognitivo.
De manera general y en plena “perestroika del capitalismo” (Pinto, 2003), este planteamiento ecologista aboga por una reforma radical del sistema de redistribución heredado de la sociedad industrial e incompatible con el post-fordismo. Se trata de fomentar la economía en redes, la gratuidad, las actividades cooperativas, los trueques, las monedas locales, etc. y permitir la discontinuidad del trabajo sin
sufrir discontinuidad de la renta para financiar las formaciones,las reconversiones, los permisos sin sueldo y excedencias, las enfermedades, etc. Es una forma de reconocer que la producción es esencialmente el hecho del individuo en su globalidad (la fuerza de trabajo, la fuerza física y la subjetividad): es una apuesta en la persona y una inversión en su futuro.
Asimismo, en la era de lo inmaterial donde lo esencial ya no es la “fuerza humana de trabajo” sino la “fuerza invención”, se trata de conseguir la liberación de las nuevas fuerzas productivas, paso imprescindible para una economía cognitiva en redes
que exige cada vez más formación, movilidad y creatividad.
Es el sentido de la mutación cultural de los movimientos ecologistas donde domina la lógica de la libertad, de la autonomía y de la libre producción del individuo. Además de suponer una liberación del “trabajo-empleo”, esta apuesta se hace basándose en la hipótesis de que en promedio las actividades autónomas agreden menos el medio ambiente y escatiman menos los recursos naturales que las actividades públicas o mercantiles. Partiendo de esta premisa, las medidas de promoción de la esfera de la autonomía se pueden entender como una contribución a la sostenibilidad o un camino hacia un modo de vida que se pueda generalizar al conjunto de la humanidad.
Para conseguir este “éxodo fuera de la sociedad del trabajo” y de la heteronomía como sistema dominante, el movimiento ecologista propone una inversión masiva en la esfera de la autonomía, lo que pasa, en palabras de Van Parijs, por la “renta básica universal e incondicional, la más simple, la más sistemática, la más igualitaria de las medidas para promocionarla”.
Sea cual sea su modo de financiación (IRPF, IVA, ecotasas, Tasa Tobín, etc.), añade que la RBC no es nada más que una subvención a la esfera autónoma alimentada
por una punción sobre el producto de la esfera heterónoma
(Van Parijs, 2007, 90-91).
A modo de conclusión, un resumen práctico de la RBC desde la necesidad ecologista.
a) La RBC es un derecho ciudadano fundamental.
La RBC equivale a una puesta en común de la riqueza natural y de todas las riquezas socialmente producidas. Por ser patrimonio de todos y todas, esta renta adquiere por tanto el carácter de un derecho básico y fundamental de cada ciudadano. Así por razones de justicia social y ambiental, es imprescindible proteger al conjunto de los ciudadanos (independientemente de su nacionalidad) y no principalmente a las personas asalariadas quienes han conseguido un empleo en el mercado. Por el mero hecho de existir y de ser parte de la especie humana, la sociedad solidaria debe garantizar una renta a toda su ciudadanía.
b) La RBC reconoce el trabajo no remunerado que hay en la sociedad y sin el cual no habría ningún sector productivo (público o privado). Esta riqueza se produce en su mayoría a través del trabajo no remunerado y considerado hoy como no productivo.
El voluntariado, el trabajo doméstico (el reconocimiento de la contribución de las mujeres es central), las realizaciones de actividades culturales, artísticas, deportivas,
lúdicas, familiares y el simple disfrute del tiempo libre... son la base real de una sociedad sostenible del bienestar.
c) LA RBC asegura que cada individuo pueda elegir libremente su modo de vida.
El desempleo, los bajos salarios, el precio de la vida, la precariedad, la pobreza, la exclusión social, la competencia a ultranza, el “valor trabajo” en la centralidad cotidiana, etc. son factores que van en aumento y someten al ciudadano al yugo de la explotación laboral, los abusos, la desprotección, coartando así su
libertad real y su capacidad de ejercer sus derechos.
La RBC rompe esta dinámica al garantizar a cada cual su autonomía financiera (tal y como lo plasma la Carta de los derechos humanos de la Unión europea). Permite
escapar de la simple lógica del “mercado laboral” y rechazar cualquier trabajo no digno, no solidario (especialmente a nivel intra o intergeneracional), peligroso
por la salud y/o el medio ambiente, etc.: invierte la relación de fuerzas entre empresa y trabajador y, tanto de manera individual como colectiva, supone un escudo de protección a la hora de reivindicar cambios y mejoras laborales.
Mediante esta renta, la persona trabajadora, desempleada o cualquier ciudadano recupera la propiedad de su fuerza de trabajo y de invención, su subjetividad, y su capacidad para decidir dónde dedicarlas: puede dar de esta manera un peso variable
al trabajo, entendido como actividad en un sentido amplio, y a otras formas de realización individual. Se invita al individuo a elegir su modo de vida, es decir
a gozar de autonomía, no sólo ofreciendo la posibilidad real de disfrutar su tiempo, sino también de reorientar sus hábitos de consumo y de producción hacia la sostenibilidad y un decrecimiento de la huella ecológica.
d)La RBC permite reorientar la economía sobre bases más sostenibles y humanas.
Al efectuar una redistribución de la riqueza priorizando actividades ecológicas, sociales, culturales, artísticas, de la economía social y solidaria, etc., la RBC plantea de forma directa e indirecta una reorientación socio-económica radical. Apuesta por la
creación de riqueza no material, facilitando concebir el bienestar más allá del consumismo que el productivismo trae consigo. De este modo y al liberar las
nuevas fuerzas productivas, la RBC se convierte en el pilar de un nuevo sistema productivo ya que es una subvención directa a las actividades ayer consideradas
como no productivas, o fuera del sector heterónomo, pero fuentes imprescindibles de riqueza social y ecológica. A través de la RBC, la ecología política construye una economía plural que deja un sitio cada vez más grande a una producción no mercantil,
social y ecólogicamente útil, a la cooperación en vez de la competencia, a la gratuidad, a la reducción del tiempo de trabajo, al cuidado del entorno, es decir a una economía a escala humana y respetuosa de la biosfera.
sábado, noviembre 28, 2009
El poder y el economista útil
Con este título pronunciaba una conferencia en 1972 el economista John Kenneth Galbraith. Adjuntamos el correspondiente enlace, para que nuestros lectores puedan leerla ( http://www.eumed.net/cursecon/textos/galbraith-poder.htm).
Lo que se dice ya en 1972 no sólo es hoy vigente, con ciertos pequeños retoques, sino que, si lo trasladamos a la actual situación, podemos comprobar el constreñimiento del sistema económico motivado por la globalización, como siempre hemos denunciado en este Blog (www.rentabasica.blogspot.com).
Es impresionante lo que allí argumentó este prestigioso economista, que tiene una mayor vigencia hoy si cabe a la vista de que sus expertos colegas no han aportado soluciones a las sucesivas crisis.
Queremos hacer un repaso desde nuestro punto de vista a la actualidad de la crisis económica para poder proponer las posibles soluciones a esta.
El alto nivel de endeudamiento de las familias, las empresas y las administraciones públicas, nos debe de llevar a una reflexión. Algo falla en el estado de bienestar. Vivimos una crisis de empleo pero no de trabajo; es decir: faltan ingresos para los ciudadanos, falta empleo pero no existen recursos para todo el trabajo pendiente: dependencia, sanidad, educación, administraciones públicas, energías renovables, etc., y se produce una ruptura en la forma de conseguir que estas familias puedan trabajar sin la presión del empleo. Esta misma presión la comienzan a sufrir el resto de los ciudadanos empleados, a la vez que nuestras empresas ven comprometidos sus beneficios y, en muchos casos, se ven obligadas a cerrar por no poder competir en un mercado globalizado, mientras que las empresas multinacionales mantienen el tipo.
Los economistas y los empresarios entienden que, tras el estallido de
Salvo los 8000 millones invertidos en los Ayuntamientos otros 5000 el próximo año, el gobierno no ha hecho nada para paliar los efectos de la crisis. Es cierto que se han llenado periódicos sobre la ayuda a
Se habla de falta de crédito; pero eso no es cierto, ya que se han inyectado millones de Euros en el sistema. Si
La realidad es que la administración se ve impotente: la caída de la recaudación hace que el propio mantenimiento de la administración se tenga que realizar con cargo al déficit público.
El problema viene motivado porque no se grava la producción sino el empleo. La caída del empleo junto con la caída de los ingresos de los ciudadanos provoca que se resienta el consumo y, por ende, se entre en un círculo vicioso provocado por la caída de beneficios y la pérdida de competitividad.
En este mismo sentido, estamos observando cómo se chantajea a las administraciones públicas, y se solicitan subvenciones a costa del erario público para mantener las empresas abiertas; sin importar la problemática que esto origina, creando una competencia desleal con las empresas que no las reciben. Escandaloso es el apercibimiento por parte de la comisión europea de la adjudicación de obras que luego se modifican y que multiplican el importe adjudicado; lo que demuestra el favoritismo a la hora de otorgar las adjudicaciones públicas, sin que exista un control y garantía por parte de las administraciones que, sin embargo, sí tienen potestad para subirse los sueldos que cobran los administradores.
Esta misma administración no se pone las pilas para controlar una de las lacras de la misma como es el fraude fiscal que según estudiosos asciende al 23% del PIB. Esto no solo es una lacra para el estado sino también para los empresarios que pagan religiosamente, ya que esto supone un dumping y una competencia desleal que les perjudica enormemente. Ya Einstein afirmaba que, para solucionar un problema, es necesario pensar de forma diferente a como se había creado. Y esta obviedad se nos olvida ya que son los mismos expertos que han producido la crisis los que están proponiendo las soluciones.
Desde ARENCI, se solicita una Renta Básica de Ciudadanía, idea a la que se aproximan prestigiosos economistas de todos los tiempos, economistas notables como Milton Friedman, Hayek y Galbraith, y muchos otros que han defendido en sus textos la necesidad de que los ciudadanos dispongan de unos ingresos mínimos independientemente del empleo.
Resulta curioso que estemos subvencionando la compra de vehículos y no apoyemos a los más necesitados del sistema. ¿Qué haremos cuando todo el mundo haya comprado unos coches que cada vez duran más y se estropean menos fruto del avance tecnológico? Debemos de reflexionar dónde está el problema. Debemos de buscar el crecimiento sostenible y la pregunta del millón es: ¿Cómo?
ARENCI lleva desde el 2005 diciendo cómo. Parece mentira que se entre en disputas de bajar los salarios y flexibilizar el empleo. La propia CEOE no se está dando cuenta de un inconveniente: si se bajan los salarios, ¿quién va a comprar los servicios y productos que venden sus asociados? Esto provocará un alargamiento de la crisis, debido a la deuda.
Siempre hemos criticado en este Blog a
Los grandes economistas esgrimen argumentaciones variopintas, pero nadie se pregunta y denuncia por qué el yuan y el yen mantienen paridad con el dólar, mientras que el Euro se encarece. Nadie se pregunta cómo se calcula el Euribor, ni cómo quien dictamina el precio de éste es parte interesada. Su diferencial con los tipos del Banco Central Europeo aumentará en cuanto se retiren las medidas excepcionales.
El libre intercambio de bienes y mercancías no debe de estar reñido con que se grave lo mismo a todos los productos dentro de un país. Sucede que, mientras lo que se fabrica en España es gravado con un 40% de su precio, lo que importamos sólo es gravado con un 16%. Los países más competitivos gravan lo que importan con un 25%. Pregúntenle a cualquier empresario si no sería más competitivo si en España se encareciesen un 24% las importaciones respecto del precio actual y, al mismo tiempo, se abarataran las exportaciones en ese mismo porcentaje.
Lo anterior se produce por una pésima gestión de la fiscalidad en nuestro país; pues ésta no se adapta a la globalización. Existe una cerrazón sindical y empresarial por no ver la realidad: mientras que se es capaz de desgranar cualquier balance, no se es capaz de desengranar la problemática fiscal. ARENCI no sólo dice que es posible cambiar estos parámetros; también explica que, si en un futuro se modifica la fiscalidad de acuerdo con
lunes, noviembre 23, 2009
El nuevo modelo "economia sostenible" no aporta nada nuevo
Se justifica, la subida del céntimo en combustibles para solucionar el déficit de tarifa de las eléctricas, y se crea un fondo de 20.000 millones para facilitar la inversión en aquellos proyectos viables.
Es loable pero sin atender a las peticiones de ARENCI y otros grupos de la creación de la subcomisión en el congreso para el estudio de la Renta Básica, que permita una modificación de la fiscalidad. No se puede hablar de modelo sostenible si no se promueve la instauración de una Renta Básica, no se resuelven los problemas, como mucho se les aplica el bálsamo de Fiera Blas para que los de siempre puedan chupar de las subvenciones y de la teta.
Creemos que esto aunque puede paliar un poco el desastre no es la solución cuando seguramente esos 20.000 millones ya los habrá repartido el ministro de industria entre los grandes empresarios.
Pero bueno habrá que esperar a leer la letra pequeña no nos vayamos a columpiar.
Adjunto la noticia pertinente.
Un saludo
El nuevo modelo económico de Zapatero se financiará con una subida en los combustibles
Noticias Cuatro adelanta el contenido de la Ley de Economía Sostenible que el Gobierno aprobará el próximo viernes. Entre las novedades destaca una subida en los combustibles para financiar el nuevo modelo económico
Habrá nueva subida de impuestos, en este caso del que grava la gasolina y el gasóleo. La Ley de Economía Sostenible pretende cambiar el modelo de crecimiento, y para ello se necesita más dinero. Sin embargo, el gobierno quiere evitar que esto deteriore más las cuentas públicas.
Por ello, la Ley contempla dos medidas concretas:
La primera es que se pagará un céntimo más por cada litro de carburante. Un dinero que irá a financiar las energías renovables.
La segunda, supone la creación de un fondo de 20.000 millones de euros. Un dinero que saldrá de dos sitios: la mitad la aportará el ICO y la otra mitad los bancos y cajas.
El Gobierno recogerá en la Ley el objetivo de reducir un 20 por ciento las emisiones de CO2 en 10 años y conseguir que el 20 por ciento de la energía sea renovable.
Junto a ello, el Gobierno reafirmará la necesidad de tres pactos, el educativo, el energético y el de pensiones, en el que se propone alargar la edad de jubilación.
jueves, noviembre 19, 2009
IX Simposio Red Renta Básia
Queridos lectores:
Desde aquí nos hacemos eco del IX Simposio de la RED RENTA BASICA, cuya pagina web y programa transcribimos para dar difusión pública al evento.
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Simposio | IX Simposio
Red Renta Básica
| 20/11/09 | | Bilbao |
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El Simposio de la Renta Básica de este año lo celebraremos en Bilbao a lo largo de los días 20 y 21 de noviembre. Ya será el noveno desde 2001. A medida que se vayan concretando los detalles de este IX Simposio iremos informando en la web y en el boletín.
Comité organizador: Iñaki Uribarri, Igor Mera, Florent Marcellesi, Álvaro Marcos, Iratxe Arriola, Iñaki Carro, Borja Barragué, Bea Uriarte y Gorka Moreno.
Comité científico: Imanol Zubero, Jordi Arcarons, Sandra González, Daniel Raventós, María Julia Bertomeu, David Casassas, Gorka Moreno e Igor Mera.
Programa y enlaces de interés:
http://www.nodo50.org/redrentabasica/descargas/IXtriptic.pdf
domingo, noviembre 15, 2009
El ministro Gordon Brown propone al G-20 una Tasa a la Banca
La propuesta que coincide parcialmente con nuestras peticiones, fue rechazada por EEUU, Canadá y algunos países europeos defendiendo a los grandes lobbies financieros.
Aunque la propuesta no corresponde con la TASA TOBIN, ni con la propuesta de ARENCI. Hemos preguntado a Jose Miguel Sánchez al respecto, y a continuación os proponemos el articulo del país.
¿Cómo Valora usted esta Propuesta del Ministro Gordon Brown ?
La valoración debe de ser positiva porque los fundamentos también lo son, es importante que se hable de esto en los medios y que reflexionemos al respecto.
Esta propuesta ha sido acogida con sorpresa y escepticismo por parte de muchos países, pero deben de acostumbrarse puesto que ese es el camino, se debe de avanzar en ello para que a corto plazo esta propuesta sea viable y una realidad.
Para mí lo más significativo ha sido el rápido rechazo a la misma sin las reflexiones oportunas. Pero debemos de considerarlo positivo que se comiencen a realizar propuestas de este tipo, que un ministro haga una propuesta de similar a la que hacen los grupos sociales, significa todo un avance.
¿En qué consistía la propuesta?
Según un artículo del país, la propuesta consiste en un impuesto o Tasa a las Transacciones financieras, para evitar los efectos de próximas crisis. Aunque por lo aparecido en la prensa no queda claro los términos de la propuesta, En principio seria una tasa como la TASA Tobin.
¿En qué consiste la tasa Tobin?
Realmente la tasa Tobin, es diferente de la propuesta de ARENCI, pero básicamente consiste en poner una tasa a todas las transacciones, sobre el mercado FOREX. El mercado más grande y liquido del mundo, es el mercado de divisas, funciona las 24 horas,
¿Cuál es la diferencia con la propuesta de ARENCI?
La Tasa RB o IVMA que plantea ARENCI, no se trataría de una tasa propiamente dicha sino de un impuesto de los beneficios. Y esto hay que diferenciarlo. Una tasa la paga todo el mundo por participar, quien gana y quien pierde. Nuestro impuesto lo paga quien obtiene el beneficio y en este caso supone una parte proporcional del beneficio.
Nuestro impuesto no desincentiva el mercado como lo puede hacer una tasa.
El auge de la economía especulativa tiene su razón en la evasión fiscal. En un mundo globalizado no se puede fiscalizar a nivel de domicilio fiscal. Como decía Karl Marx, el capital tiende a maximizar el beneficio e igualarse con el capital de mayor rendimiento.
Si la especulación obtiene un mayor rendimiento gracias a la evasión fiscal, es obvio que una gran parte del capital se dirija ahí.
De ahí que sea necesario equiparar la tributación, de la economía financiera con el resto de economías.
En un mundo globalizado el beneficio debe de ser gravado en el lugar y momento en el que se produce, no solamente en el lugar de residencia del domicilio fiscal, porque este último es el problema que originan los paraísos fiscales.
¿Pero se está luchando contra los paraísos fiscales?
No, se está tapando la crisis con medidas que permitan a los estados investigar fraudes selectivos, pero no se está atacando la raíz del problema, por lo que lo que se está haciendo es poniendo parches.
Defraudar es legal en el sentido que las leyes permiten el fraude. No para los pobres ciudadanos que no pueden acceder a la ingeniería financiera, pero si para aquellos que poseen suficientes recursos.
El problema no es de los paraísos fiscales sino del resto de países que no gravan en su territorio los beneficios que se producen dentro de su país.
¿Según la ministra Elena Salgado, no se tiene recursos ni medios para aplicar estas propuestas?
Con el espectacular avance de la Tecnología, no existe problema ninguno, se disponen de recursos capaces de espiar todas las comunicaciones de internet y no vamos a ser capaces de procesar todas las transacciones financieras que producen beneficios. Cuando todas las transacciones se realizan electrónicamente.
Como vemos el problema es solo político.
¿En qué sentido es el problema solo político?
En el sentido que estas medidas deberían de aplicarse a nivel internacional, en nuestro caso a nivel de moneda económica es decir a nivel del Euro, pero si se unen Estados Unidos, Canadá y Japón, lo haría el resto del mundo.
¿No cree usted que estas medidas son utópicas?
No, la globalización y la tecnología avanza y no podemos permitir que la industria financiera no contribuya al estado de bienestar al igual que el resto de industrias, de lo contrario se volverán a producir burbujas ya que no se grava igual a una que a la otra y esto provoca distorsiones en el capital.
Este es el verdadero problema de fondo aunque lo enmascaremos con otras argumentaciones. La otra opción es eliminar el estado de bienestar y se está consiguiendo al cercenar sus recursos. Estos no pueden descansar solamente en el empleo. Ya que el empleo será cada vez más escaso.
Y en segundo lugar la actual fiscalidad provoca evasión fiscal y distorsión de competencia. Piense que si el domicilio fiscal está en este país todo su beneficio tributa a través del IRPF o Impuesto de sociedades, pero si su domicilio fiscal está en las Bahamas y lo hace a través de una sociedad legal constituida en ese país su beneficio no tributa e incluso se le devolverán las retenciones de los dividendos.
Esta política facilita estas prácticas a aquellos que las pueden realizar y estas prácticas son legales y no existe forma de ilegalizarlas mientras no se modifica nuestra forma de tributar.
¿Cree que se tomaran alguna vez en serio las propuestas del Ministro Inglés?
A mí ya me parece serio que un ministro haga propuestas de este tipo aunque se hayan rechazado, lo importante es conocer las propuestas y que la sociedad sea consciente de donde se encuentra el problema para comenzar a solucionarlo. Si no conocemos el problema malamente se podrá solucionar.
Para mi es importante explicar que el problema no es de los paraísos fiscales, sino nuestro al permitir la evasión fiscal por no querer adaptarnos a la globalización.
De ahí que debamos ser nosotros los que solucionemos, el próximo semestre España acogerá la presidencia de la UE. Si queremos liderar los avances sociales deberíamos de aprovechar este hecho y realizar propuestas en este sentido.
Adjunto Artículo del PAIS
http://www.elpais.com/articulo/economia/Brown/propone/G-20/tasa/banca/elpepueco/20091108elpepieco_2/Tes
Brown propone al G-20 una tasa a la banca
Los ministros de Economía de los países ricos estudian que las grandes instituciones financieras internacionales paguen un fondo para afrontar los efectos de las crisis
WALTER OPPENHEIMER - Saint Andrews (Escocia) - 08/11/2009
El primer ministro británico, Gordon Brown, resucitó ayer el debate sobre la llamada tasa Tobin, un impuesto global a las transacciones financieras, en una intervención ante los ministros de G-20 ampliado, que incluye a España, y que se han reunido ayer y el viernes por la noche en Saint Andrés, el paraíso del golf escocés.
Acordaron mantener los estímulos fiscales porque no ha terminado la crisis
En su intervención ante los ministros, Brown sorprendió a todos al evocar la necesidad de "discutir sobre la necesidad o no de un mejor contrato económico y social para reflejar la responsabilidad de las instituciones financieras ante la sociedad". Y añadió: "Ha habido propuestas para introducir una cuota de seguro para reflejar los riesgos sistémicos, o un fondo de resolución, o acuerdos de capital, o una contribución a las transacciones financieras globales".
Lo más significativo es que Brown incluyera entre las opciones la polémica posibilidad de tasar las transacciones financieras, algo que va mucho más allá del encargo que el Fondo Monetario Internacional recibió en la cumbre de septiembre pasado en Pittsburgh para estudiar la manera de reducir o de penalizar las inversiones demasiado arriesgadas de las llamadas "entidades sistémicas", aquellas cuyo desplome puede arrastrar a todo el sistema financiero, como ocurrió con Lehman Brothers.
Y, sobre todo, que en lugar de enmarcarse de esa opción planteara en qué condiciones podría aceptarla. Unas condiciones, en todo caso, que hacen muy difícil que un mecanismo como la tasa Tobin llegue a aplicarse. Primero, debería tener carácter global: tendría que implementarse "en todos los centros financieros responsables del mundo: Estados Unidos, Europa, Asia, Oriente Próximo y Suiza. Déjenme ser muy claro: Gran Bretaña no se moverá si otros no se mueve junto con nosotros", precisó.
Segundo, no puede tener un efecto de distorsión que acabe provocando dañinas reducciones de liquidez, inversiones ineficientes de capital o que se intente eludir su pago. Tercero, ha de complementar y reforzar las acciones puestas en marcha para reforzar la estabilidad del sistema financiero internacional y la economía global. Y, cuarto, tiene que ser una contribución justa, mesurada y permitir a los servicios financieros contribuir al crecimiento económico futuro.
Mark Lawson, de la organización humanitaria Oxfam, recibió con nada disimulada satisfacción las palabras de Brown. "Esta declaración abre las puertas a la posibilidad de introducir un impuesto a las transacciones financieras como la tasa Tobin", declaró en el centro de prensa de Saint Andrews. "Eso podría ayudar al desarrollo de los países más pobres y al mismo tiempo contribuiría a reducir los déficits que están acumulan los países desarrollados".
Menos entusiasmo tuvieron los protagonistas de la reunión. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, tuvo la cortesía de no rechazarla abiertamente pero puntualizó que hay "muchas opciones en estudio". La francesa Christine Lagarde dio la bienvenida al debate pero pareció inclinarse por la opción más conservadora, el sistema de seguro obligatorio, en línea con las opciones que baraja el FMI. La vicepresidenta española, Elena Salgado, enfatizó que Brown había incluido la opción del seguro y puntualizó que en España ya existe un sistema parecido, el Fondo de Garantía de Depósitos. Pero este fondo parece capaz de abordar crisis de entidades pequeñas, pero no de grandes bancos susceptibles de amenazar la estabilidad del sistema.
El comisario europeo de Finanzas, Joaquín Almunia, celebró que el debate tuviera como escenario el G-20, "el único marco en el que se puede acordar algo así". Pero subrayó que esa idea sólo pueden funcionar con el apoyo de todos y que eso es muy difícil.
Y el director gerente del FMI, Domique Strauss-Kahn, celebró también el debate e invitó a los periodistas a hablar "de la tasa FMI, no de la tasa Tobin". El FMI debe presentar en abril sus propuestas. Aunque no quiso dar detalles, sí explicó que no pretende basarse directamente en las transacciones financieras, insinuó que el modelo tendría alguna forma de seguro y adelantó que su carácter progresivo -"el que más arriesgue, pagará más"- y los ingresos formarían un fondo para costear crisis futuras sin tener que recurrir a fondos públicos.
sábado, noviembre 07, 2009
Trabajar menos para vivir más
A continuación os proponemos un artículo publicado en el País el 01.11.2009, titulado
Trabajar menos para vivir más.
El problema al que nos enfrentamos es que pocas personas pueden permitirse trabajar menos con los sueldos existentes, como mucho pueden escoger la opción de no trabajar para nadie, pero en ese caso, de que viven si no se dispone de ingresos ni de una renta Basica.
Es cierto que cada vez más personas hastiadas del stress y de la pésima calidad de vida en las mega urbes deciden de cambiar de vida y en muchos casos esta decision no se toma por voluntad sino por los riesgos que entraña. Desde luego una Renta Básica facilitaria muchsimo las cosas.
Desde aquí solo podemos animar y aplaudir a aquellos valientes que conscientemente y pese a las dificultades toman este tipo de decisiones, y desearles todo el exito del mundo en su proyecto vital.
Os dejamos a continuación con el mencionado articulo.
http://www.elpais.com/articulo/carreras/capital/humano/Trabajar/vivir/elpepueconeg/20091101elpnegser_6/Tes
Trabajar menos para vivir más
El 'downshifting' propone reducir el nivel de vida para incrementar su calidad
BORJA VILASECA 01/11/2009
"La vida feliz será imposible mientras no simplifiquemos nuestros hábitos y no moderemos nuestros deseos". Estas palabras del filósofo griego Epicteto están más de actualidad que nunca. Sobre todo porque "los valores promovidos por el sistema capitalista están en decadencia", afirma el coach Javier Marigorta, profesor del máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona.
Aunque es cierto que "el exceso de trabajo, la competitividad, la ambición, la codicia o el afán de reconocimiento nos permiten lograr el éxito profesional y la respetabilidad social, en el camino por alcanzar la cima de la vida material, solemos perder algo mucho más importante: nuestra salud y nuestro bienestar emocional", explica este experto. Es entonces cuando "podemos concluir que, cubiertos unos mínimos, la búsqueda obsesiva de dinero y de riqueza material, más allá de incrementar la felicidad, nos la quita".
De ahí que "una minoría cada vez mayor de personas esté cuestionando el condicionamiento socio-comercial imperante para iniciar un cambio en su estilo de vida", concluye Marigorta. A este movimiento social en auge, cuyo origen se remonta hacia finales de la pasada década de los ochenta, se le denomina downshifting, que en inglés significa reducir la marcha de un vehículo. Metafóricamente representa la opción de reducir el nivel de vida para incrementar su calidad.
Su impulsor, el directivo John J. Drake, autor del best seller internacional Vivir más, trabajar menos (Paidós), afirma que "esta simplicidad voluntaria tiene la finalidad de redescubrir lo verdaderamente valioso de la vida para recuperar el contacto con la felicidad perdida". Entre otras cuestiones, Drake propone "trabajar para cubrir las necesidades reales, desenmascarando las que no lo son", e invita a "dedicar tiempo y espacio para cuidar conscientemente la salud, la alimentación, el descanso físico y mental, las relaciones con la familia y los amigos", así como para "desarrollar actividades creativas, constructivas y beneficiosas tanto para uno mismo como para los demás y el entorno del que se forma parte".
Para conseguirlo, Drake plantea las siguientes preguntas: "¿De qué te sirve todo lo que tienes si no gozas de tiempo libre para disfrutarlo? ¿De qué te sirve el éxito y la respetabilidad si te pasas el día estresado y cansado? ¿De qué te sirve ganar mucho dinero si no eres feliz?". Y por último y tal vez más importante: "¿Quién o qué te impide cambiar de estilo de vida?". En opinión de este experto, "no hay nada irreversible" y "nunca es tarde para atreverse a cambiar". Y concluye: "Nuestro mayor enemigo es el autoengaño, pues para dejar de ser infelices el cambio es sin duda nuestro mejor aliado".
En España, la reconquista de los valores esenciales tiene cada día más adeptos. Entre otros casos, el de Delfín Massó, de 38 años. Su historia, como la de muchos otros jóvenes de su generación, estuvo marcada por una educación orientada a garantizar las mejores oportunidades laborales posibles, que al igual que hoy, pasaban por estudiar la carrera universitaria de derecho o de administración y dirección de empresas.
Massó enseguida asumió la gerencia de una institución social y, más adelante, un puesto directivo en una empresa de hostelería. Durante sus primeros años laborales trabajaba de siete de la mañana a una de la madrugada. Incluso le tocaba ir a la oficina algunos fines de semana, con lo que le era imposible conciliar su vida profesional con la personal y familiar.
Su punto de inflexión llegó a los 32 años. A pesar de la presión social, decidió dejar su empleo y empezar a apostar por sí mismo. "Por aquel entonces me di cuenta de que los adultos nos tomamos la vida demasiado en serio, cuando en realidad se parece más bien a un juego", explica. Así, Massó echó mano de sus ahorros y decidió recuperar "la gran pasión" de su infancia: "el arte de hacer pasteles". Desde entonces, no tiene ni jefe ni horarios y trabaja como gestor freelance para diversos clientes, lo que le permite ser dueño de su propia vida y tener tiempo para formarse y especializarse en lo que realmente le gusta.
Y lo cierto es que su currículo habla por sí solo. Tras seis años de "estudio y diversión", Massó ya cuenta con el grado medio de pastelería y el superior de restauración de Formación Profesional y está a punto de obtener el título de técnico de grado superior de pastelero, otorgado por la Escuela de Pastelería del Gremio de Barcelona. A raíz de esta experiencia, sostiene que "es muy importante ser coherente con lo que te ilusiona, lo que implica vencer el miedo a la libertad y asumir la responsabilidad de tomar las riendas de tu vida".
Algo similar le sucedió a Marc Oromí, de 30 años, que tras varios trabajando como ejecutivo de cuentas en una agencia de publicidad sintió que "no estaba viviendo la vida al ritmo que quería vivir", como él mismo reconoce. Al tomar consciencia de esa realidad, decidió dejarlo todo y marcharse seis meses de viaje solo. Y resultó ser "una experiencia transformadora", asegura.
Hoy por hoy trabaja como periodista freelance. Tampoco tiene horarios y sus días son más flexibles, lo que le permite cultivar sus inquietudes personales y profesionales. Si bien sus ingresos se han reducido, también lo han hecho sus gastos. "Este cambio de vida me ha llevado a redefinir mi concepto de éxito, así como mi escala de valores", explica. Tanto Oromí como Massó aseguran que aplicar la filosofía del downshifting les ha permitido "vivir de forma mucho más equilibrada" y ambos confiesan que jamás se habían sentido tan felices y sonriendo tanto.
La filosofía del movimiento 'slow'
La filosofía del movimiento 'slow'
"El autoengaño es el peor enemigo del cambio", dice el escritor John Drake
La reconquista de los valores esenciales cada vez tiene más adeptos
Mientras el downshifting promueve reducir el nivel de vida para incrementar su calidad, en paralelo ha surgido una nueva iniciativa social, que a su vez invita a reflexionar sobre los beneficios de ralentizar el ritmo de las diversas actividades que componen el día a día de los seres humanos. Se trata del movimiento slow, que en España está liderado por el grupo Natura (www.movimientoslow.com).
"Uno de los síntomas que pone de manifiesto el desequilibrio promovido por el sistema capitalista es que hoy día la lentitud suele asociarse con valores negativos, cuando en realidad se trata del tempo natural de la vida", sostiene la dirección del grupo Natura. No en vano, "cualquier actividad equilibrada, sana y sostenible suele sustentarse sobre pilares como la tranquilidad, la calma, la serenidad y, sobre todo, la capacidad de vivir y disfrutar el momento presente".
lunes, noviembre 02, 2009
Henry George y la Renta Básica
Hablar de Henry George, es hablar de la renta Básica, su libro “Progreso y Miseria”, es tan actual como cuando se escribió, se puede leer completo en la siguiente dirección:
http://www.eumed.net/cursecon/textos/h-george/index.htm
El libro es muy extenso e instructivo, podemos ver como la capacidad de observación de Henry George, le hacen explicar muchas cuestiones que aun hoy siguen vigentes y la mayoría de sus planteamientos son acertados, vamos a través de unas preguntas a intentar explicar las ideas y propuestas de Henry George y su vinculación con
¿Qué propone Henry George?
Henry George observa que pese al progreso, al avance de la sociedad y al trabajo, los trabajadores no salen de la miseria. Se da cuenta de que, pese a trabajar mucho, siempre son los que más trabajan los que menos beneficio obtienen en el proceso productivo, y lo explica a través de la renta.
Él entiende que tampoco el capital obtiene gran beneficio -es la renta que hay que pagar por la propiedad de la tierra la que hace que los propietarios de ésta se enriquezcan sin producir, a costa de esa propiedad- y propone que esa renta se grave con un impuesto que sufrague los gastos comunes (el Estado).
Actualmente, si gravásemos el beneficio en el lugar y momento en el que se produce, realmente estaríamos gravando la renta.
¿Es actual y vigente la propuesta de Henry George?
Realmente, leyendo el libro te das cuenta de lo actuales que son estas afirmaciones: en el capitulo 13 explica como se origina una crisis como la actual.
Es cierto que la tierra no tiene en estos momentos el mismo valor que entonces y que, con la globalización, la agricultura no es tan relevante; pero podemos afirmar dos cosas: Primera: las guerras actuales son por los recursos naturales y, por tanto, la tierra sigue siendo el problema; segunda: Henry George sienta las bases para la renta básica: si la tierra es de todos, los beneficios de ésta deben ser para todos.
¿Ustedes defienden un impuesto sobre el consumo, mientras que Henry George defiende un impuesto sobre
No, no es compatible, porque es lo mismo pero a la inversa. Henry George partía en sus postulados desde el principio económico (la tierra para la producción) y eso crea problemas. Nosotros partimos desde el final del proceso (el consumo), por eso nuestra propuesta es más práctica; pero, en el fondo, estamos diciendo y defendiendo lo mismo. Hay que entender que nuestra propuesta, por aquel entonces, no era viable ni imaginable, ya que tampoco se disponía de los medios técnicos y electrónicos actuales que permiten un mayor control y gravar el beneficio en el lugar y momento en el que se produce.
Nuestra propuesta radica en gravar el beneficio en lugar y momento en el que se produce, en lugar de grabar la tierra y antes de producir. Se puede gravar lo mismo pero impositivamente hablando es más práctica nuestra propuesta, ya que es más neutral para los países en un mundo y mercado globalizado.
Pues ahora estoy hecho un lió ¿Cómo argumenta usted que es lo mismo?
Bueno, hay que recordar que Henry George parte de una idea: que la tierra ya está aquí cuando nacemos y que los colonos que se instalan en América se apropian de la tierra. Él entiende que la tierra está destinada a todos por ser un bien natural y que, por tanto, aunque nuestro sistema se basa en la propiedad privada, la renta generada por esa tierra debe de pertenecer a la comunidad.
Él diferencia la “renta de la tierra” de la “renta del capital”. Nosotros estamos de acuerdo con esto, pero vamos un poquito más allá por el fruto del avance de la tecnología. Hoy en día la tierra no es tan importante. De hecho, Henry George hace una excelente exposición donde comprueba que gracias a la especialización somos más productivos. Nosotros decimos que esa productividad es también de todos y por eso no gravamos la tierra sino la producción. Los recursos naturales son de todos, por tanto, la parte alícuota del beneficio que estos otorgan debe ser redistribuida entre todos.
Lo que hay que entender es que, hoy, el motor económico no es la tierra sino el consumo. El estudio de Henry se basa en la tierra porque en su época era la tierra el motor económico.
¿En qué se basa usted para argumentar que esa productividad es de todos cuando cada persona vive de su trabajo?
Henry George dice que la división del trabajo nos hace más productivos, y nos hace más productivos porque uno no trabaja para si mismo sino por y para los demás, en la medida que se es más productivo que trabajando solo.
De ahí que no solo es necesario gravar la tierra sino todo el beneficio, obtenido del aumento de la productividad.
Esto también sucede a la inversa alguien que trabajo mucho adquiere un terreno y lo alquila, obviamente la renta es fruto de su trabajo y su ahorro o inversión, un impuesto sobre la renta recaería sobre los beneficios del trabajo. En nuestro caso decimos no gravar la renta pero si el beneficio ya que este es fruto de la tierra.
¿Pero el estudio de Henry George no se basa en el impuesto sobre la renta de la tierra?
En efecto. El estudio de Henry se basa en la tierra porque en su época era la tierra el motor económico y esto era muy palpable. Lo que hay que entender es que, hoy, el motor económico no es la tierra sino el consumo.
Sobre este tema, conviene que nos fijemos en un párrafo que podemos leer en el capítulo 14 PERSISTENCIA DE POBREZA EN MEDIO DEL AUMENTO DE
«Supongamos que, del Canal de
Me parece muy interesante la reflexión que le sigue, porque nos lleva a pensar en la globalización. Realmente esto es lo que ha estado sucediendo: los más pobres emigraron a América conforme se descubrían nuevos terrenos. En un mundo global, donde no queda casi nada por apropiarse, estamos viendo que las guerras se encuentran donde existen recursos naturales dentro de países débiles o pobres. Henry George tiene razón, pero hay que ser conscientes de que, con los medios técnicos y el avance global, el impuesto sobre la tierra no es viable de la forma propuesta, y ahí es donde entra el impuesto sobre el consumo. Para percatarse de esto es necesario entender cómo funcionan los impuestos, porque en el fondo se grava lo mismo. Y nosotros lo que decimos es que el resultado de estos impuestos debe de repercutirse en una renta básica de ciudadanía, de forma que todo ciudadano pueda satisfacer sus necesidades básicas, independientemente del trabajo.
¿Cuál es la relación entre la renta de la tierra y el consumo?
Henry George actúa con los conocimientos de su época. En nuestra época, hay que entender la evolución económica, la renta de la tierra se incrementa siempre en el precio por lo que forma parte y está incluida en este y es beneficio neto. Si gravamos proporcionalmente al beneficio a través de un impuesto (IVA), realmente estamos gravando la renta de cada ciudadano. Lo que tenemos que tener claro es que, en cada producto, está incluida una parte de lo que Henry George denomina Renta.
Los empresarios realmente no pagan impuestos porque estos se repercuten en el precio del artículo, siempre son los consumidores los que pagan los impuestos.
Cuando gravamos a través del IVA o IVMA estamos grabando el beneficio de cada transacción. En el momento en que esta se produce. Por lo que se grava proporcionalmente a cada ciudadano en su implicación con el producto independientemente del país o régimen fiscal.
Por poner un ejemplo: sin los combustibles fósiles no habría plástico. Muchísimos productos contienen plástico por lo que, cuando se compra un producto, se está pagando una parte de dicha renta. La tierra es cultivada y produce frutos, con nuestro sistema se grava proporcionalmente la producción no el lugar ni la fertilidad de la tierra. Se grava el beneficio que esta produce, con independencia de si es del agricultor o del propietario en cada paso.
Henry George habla de gravar la renta a los propietarios pero ustedes gravan la producción ¿No se grava en este caso a quien trabaja?
Nuestra propuesta consiste en gravar de igual forma todo beneficio, ya que todo beneficio se obtiene gracias a las estructuras sociales. Y en todo beneficio se encuentra la renta que producen las estructuras sociales. De ahí que esa renta sea abonada a los ciudadanos a través de una renta básica de ciudadanía.
Henry George distinguía entre renta y capital y esta distinción es muy difusa y forzada. Porque cuando un trabajador acumula un capital y se compra una finca, la renta de esta suponen los intereses del capital. Si el estado concede al capital la explotación de una autopista de peaje, el capital no interviene en la renta, pero solo aceptará la inversión si se garantiza una rentabilidad. Creo que en este sentido Henry George aplicó esta dicotomía en función de las circunstancias de su época y esta se ve muy forzada en la nuestra.
A la vez podría suceder, con las propuestas del Henry George, el caso contrario: el caso de que quien compra una casa en su juventud. Con los años, esta casa adquiere valor. Con el aumento del gravamen sobre la renta del terreno. Si la vida no le fue bien, se podría encontrar con una renta por el valor de su propiedad muy grande, que no se corresponda con sus ingresos. De ahí que la renta deba de ser proporcional a los recursos que se consumen y al beneficio que se obtiene. Y esto, en nuestra sociedad, debería de gravarse mediante el IVA, este grava la producción sobre el beneficio proporcional.
Lo que hay que entender es que, actualmente, el valor de la tierra no es proporcional a su productividad sino a su beneficio potencial; es decir: a si se puede construir en ella o no. Aunque es una lastima que sea así, la realidad es que todo es especulación. Con el IVA, lo que se realiza es gravar todo beneficio proporcionalmente, y se puede gravar según el producto, por lo que se puede gravar más aquel beneficio que haya sido fruto de la especulación.
Nosotros vamos más allá. Porque realmente lo que hay que comprender es que no existe un beneficio si no existe una infraestructura social que lo sustente y es ahí donde se encuentra la renta que hay que gravar, independientemente de la proveniencia del beneficio.
Podemos poner un ejemplo: un artista que con su trabajo consigue un éxito musical; en su enriquecimiento no interviene la tierra físicamente pero sí la infraestructura social que hace posible el éxito; como argumenta Henry George, su trabajo forma parte del aumento de la productividad general. En nuestro caso, no se esta gravando el trabajo sino el beneficio que se obtiene.
¿Si ya existe un impuesto sobre
Aquí tenemos que aclarar dos cuestiones, la primera referente a Henry George: él defiende un impuesto de la renta sobre los beneficios, pero argumenta que resultaría costoso y requiere de una gran fiscalización. De ahí su propuesta de un impuesto sobre la tierra. Pero, si nos fijamos, esto ya se ha hecho. Nosotros tenemos el IRPF, y un impuesto que grava los inmuebles: el IBI.
La segunda -y esta la añade ARENCI- es que, con la globalización, este sistema ya no es viable de ahí que se necesiten impuestos neutrales que graven lo mismo. Y ahí entra la sustitución de estos impuestos por el IVA y el IVMA (Tasa RB propuesta por ARENCI).
Con el IRPF, se grava una contabilidad, y se incluyen todos los impuestos en el precio por lo que cuando exportamos estamos exportando nuestro estado de bienestar. Con el IVA, se puede gravar lo mismo, ya que se grava en cada fase su beneficio, es más directo, y permite gravar según el tipo de producto. Es decir es un impuesto neutral dentro de un mundo globalizado, lo que mejora la competitividad empresarial.
¿Qué ventajas existen entre el IVA y el impuesto sobre la tierra?
La experiencia que tenemos en España con el IBI, es lamentable, pero esto sucede con todo los impuestos si no se fiscalizan correctamente.
En el caso Español, el IBI es prácticamente la única fuente de financiación de los Ayuntamientos, de ahí que estos otorguen licencias de construcción ya que saben que cuantas más viviendas haya más ingresos tendrán. Esto fomenta la especulación urbanística, y la relajación disciplinaria por parte de los poderes públicos. Además provoca corrupción ya que los planes urbanísticos dependen de los intereses políticos financieros.
El IVA es neutral, grava la producción y por lo tanto esta desvinculado de la mano de obra (trabajo), y grava directa y proporcionalmente la parte de beneficio.
Con nuestro actual sistema impositivo estamos gravando el trabajo, cuando el trabajo es sustituido por una maquina, nuestro sistema se resiente, ya que pierde recaudación. Con el IVA se grava el beneficio y por tanto la producción; de forma que un aumento de la productividad nos permite financiar