Queridos lectores:
Desde que el actual gobierno tomara posesión
en el cargo, cada viernes sube el pan.
El problema de fondo no son las reformas, sino las mentiras.
Nos encontramos ante una situación critica y las medidas que esta tomando el
gobierno bajo el titulo de reformas, no solo no nos sacan de la crisis sino que
desde que se han tomado estas medidas de austeridad nos condenan a una
depresión mayor, se realizan reformas que perjudican siempre a los mismos sin que se aborden los problemas que nos han conducido hasta aqui y sin que se investigue y responsabilize a quienes siguen robando de lo publico.
Lo triste, es que el actual gobierno esta haciendo lo contrario de lo que decían
cuando estaban en la oposición y gobernando a golpe de tiutulares de prensa afin, solo fachada para justificar lo injustificable de forma que recaiga todo el peso de la crisis en los de siempre.
.
Ahora resulta que el déficit es mucho mayor, al permitir el
pago de las administraciones publicas, han salido numerosas facturas de debajo
de los cajones, que han incrementado el déficit
público, ¿Qué clase de gestores publicos tenemos?.
¿Porque las medidas que esta tomando el gobierno no conducen
a salir de la crisis?.
Esta crisis, consta de un triple endeudamiento, un
endeudamiento de los ciudadanos, un endeudamiento de las empresas, y aunque la administración
pública no estaba tan endeudada, al caer los ingresos motivados por el fin de
la burbuja inmobiliaria y el fin de la actividad constructora, las
administraciones se encuentran con un déficit
entre lo que ingresan via impuestos y tasas y lo que gastaban cuando no se tiene
responsabilidad ni control en el gasto publico.
Mientras no se realice el desapalancamiento y para ello se
necesita tiempo, esta crisis no remitirá.
La unica solucion para la Banca, es que se instrumente liquidez a través del fondo de rescate, para que los prestamos que pidieron al interbancario y que tienen que devolver en 5 años cuando loa hipotecas que tienen estan a 25, este cubierto.
De esta forma sin la necesidad financiera exterior, que nos esta sometiendo al chantaje de los mercados, se dispondria de la liquidez y el tiempo para facilitar el desapalancamiento.
Todo lo demas supone obligar a malvender el pais, para que los fondos buitre puedan comprar las gangas.
Se han liquidado las cajas y se pretende que su valor sea cero para traspasarlo. Es todo un robo al pueblo español, sin contar la obra social que ascendia a cerca de 2.000 millones anuales en 2007.
No existe un ministerio de la Vivienda que avale a los ciudadanos para evitar en la medida de lo posible los deshaucios.
La reforma laboral, supone un retroceso sin precedentes que
ha paralizado el país.
¿Quién va a comprar un piso? Si te pueden despedir, bajar el
salario o trasladar a voluntad.
¿Quién puede planificar su futuro ante tanta incertidumbre?
De estas leyes surgen estos problemas que han paralizado la economía.
La reforma financiera realizada por el gobierno, han querido
ser más papistas que el papa, exigiendo a las entidades más capital que la
norma de Basilea II.
Esto nos ha puesto en la picota europea, no solo no ha servido
para nada, sino que con la corrección de la reforma, están obligando a los
bancos a que encarezcan los créditos.
Si alguien quiere reformar su casa, y le obligan a dotar con
un 50% el crédito a los promotores.
Si le dan 100.000 Euros el Banco tiene que inutilizar otros
50.000, quien corre a cargo de esa financiación tendrá que abonar los intereses
de 150.000 en lugar de los 100.000 que necesitaba. Esta reforma encarece el crédito.
Los Bancos viven de los prestamos y para la otorgación de
prestamos se piden garantias, si la vivienda que es el mayor patrimonio de los
ciudadanos deja de ser una garantia valida, no habrá oferta finaciera.
Y los negocios sin consumo están abocados al cierre.
Y para que haya consumo tiene que haber ingresos bien a través
del empleo o bien a través de una renta básica o prestaciones asistenciales públicas.
A pesar de la reforma, igual que con la reforma laboral no
se crea empleo. Con la reforma financiera no fluirá el crédito.
Os proponemos un
articulo del diario el confidencial, en donde al margen de los comentarios políticos,
los comentarios técnicos son de una relevancia importante.
No se persigue el fraude fiscal, no se recauda a quien tiene
que contribuir, el gobierno se esta negando por activa y pasiva a subir el IVA,
en este Blog siempre lo hemos defendido porque es la única forma de conseguir
mayor competitividad de cara al exterior y la única forma de que las empresas estén
fiscalizadas y contribuyan con sus beneficios al estado de bienestar.
Os
dejamos con el articulo de Carlos Sánchez publicado en el confidencial:
El príncipe de los silencios se queda sin habla
Sostenía hace unos días un
perspicaz experto en comunicación política
que la mejor demostración de que el marxismo ha fracasado es este Gobierno. Y
argumentaba, de forma irónica, que mientras
Marx pensaba que las
relaciones de producción siempre se imponen a la acción política -como explica
el materialismo histórico-, el Ejecutivo de
Mariano Rajoy ha demostrado
que puede nacionalizar todos los medios de producción o subir el tipo marginal
del IRPF hasta el 99% y no pasa nada. Manda la política. O lo que es lo mismo,
las condiciones económicas no son tan determinantes.
La calle asiste ensimismada a profundos cambios en las relaciones económicas
y sociales, pero el Gobierno, lejos de desangrarse, mantiene unos
formidables
niveles de respaldo popular pese al flagrante
incumplimiento de su
programa electoral.
La causa de esta aparente contradicción tiene necesariamente que ver con la
mala situación económica, que obliga a las familias a aceptar sacrificios
impensables
hasta hace bien poco. Y el hecho de que el Gobierno insista en las
políticas de ajuste revela que los ciudadanos están dispuestos a apretarse el
cinturón más allá de lo razonable. Probablemente, porque la alternativa es peor,
lo que abunda en la idea de que los agentes económicos suelen comportarse
de
forma racional. Algo que los partidos políticos suelen olvidar.

Fue
Montoro, en su anterior etapa como ministro de Hacienda, quien entregó las
competencias de sanidad y educación a la mayoría de las regiones del régimen
común. El resultado de aquel demencial modelo de financiación se sustanció en
un error fatal: aunque la crisis estalló en 2007 las comunidades autónomas no
percibieron la drástica caída de los ingresos públicos hasta tres años más
tarde

Los ciudadanos -en defensa propia- tienen una tendencia natural a aceptar
los sacrificios, pero no la
mentira o la
ocultación. Y mucho
menos cuando se construye un discurso basado en la verdad y en la presunta
previsibilidad del presidente que se diluye a las primeras de cambio. Y el
espectáculo que está dando España sobre su nivel real de déficit público es
digno de tenerse en cuenta.
A esta hora ni el medieval caballero
Percival ni
Ginebra Aguirre
han dado una explicación convincente a la opinión pública sobre tamaña
desviación (un 100%). Ni mucho menos
Beteta, acostumbrado
a explicar
decisiones transcendentales a golpe de nota de prensa. Como
si el Congreso fuera una cámara de segunda lectura en la que únicamente se
convalidan decretos leyes. No es, desde luego, el único. Es como si el
príncipe
de los silencios se hubiera quedado sin habla.
Apriorismos ideológicos
Esta forma de actuar de la opinión pública demuestra de forma palmaria cómo
los apriorismos ideológicos -de forma convencional: la derecha y la izquierda-
se diluyen a medida que avanza la crisis. Haciendo buena la célebre frase de
Goethe,
quien prefería la
injusticia al
desorden. Y hoy los ciudadanos
que votan saben mejor que nadie que sólo desde el
rigor presupuestario se
puede salir de la crisis. Los recortes, dicho de otra manera, pueden ser
incluso socialmente
injustos, pero se aceptan en aras de un buen fin.
Es evidente que la inmensa mayoría de quienes sufren los recortes no han
colaborado en inflar la burbuja inmobiliaria ni han cobrado inmorales bonus en
sus empresas, aunque evidentemente se hayan podido beneficiar de la expansión
económica dado el carácter universal de la mayoría de las prestaciones
sociales. Pero parece obvio que la ciudadanía prefiere un Gobierno con un
discurso
coherente que otro que se comporte de forma
oportunista.
Y sin duda que esto explica la falta de credibilidad de los socialistas, que
cuando recortan lo hacen por
‘imperativo legal’, como Izquierda Unida,
pero sin convencimiento político alguno. Como si a cualquier gestor -sea de
derechas o de izquierdas- le gustara amputar su capacidad de gasto.
La estrategia de
Montoro, en este sentido, parece acertada; pero
yerra cuando sugiere que
sólo el ajuste es la solución sin mostrar
cambios profundos en los mecanismos de financiación de los entes territoriales.
Y a medida que la opinión pública comience a visualizar que años de esfuerzo
sirven
para muy poco, es probable que la actual credibilidad del Gobierno tienda a
difuminarse. La ley del déficit cero es, en este sentido, razonable, pero
confiar en ella para resolver los problemas de financiación de las comunidades
autónomas es como pensar que por aprobar un código penal
se acaba con la
delincuencia.
Como sostiene un venerable economista del Banco de España, la política de
recortes lleva en sus tripas el
diablo del déficit. Cuanto más intenso
sea el ajuste, menos crecerán los ingresos, lo cual genera una paradoja: al
mismo tiempo que se reduce el desequilibrio fiscal a martillazos, la economía
crece menos y el desempleo sube con fuerza. Y lo que es más inquietante: cuando
dentro de varios trimestres los ciudadanos perciban que las cosas no mejoran,
es muy probable que el
príncipe encantado que ganó las elecciones se
transforme en una rana. Y entonces emergerán los populismos y toda suerte de
demagogos. Como en Grecia.

Los
ciudadanos -en defensa propia- tienen una tendencia natural a aceptar los
sacrificios, pero no la mentira o la ocultación. Y mucho menos cuando se
construye un discurso basado en la verdad y en la presunta previsibilidad del
presidente que se diluye a las primeras de cambio. Y el espectáculo que está
dando España sobre su nivel real de déficit público es digno de tenerse en
cuenta
Verdades ocultas
Y Montoro oculta que España no tiene sólo un problema de gasto; sino, sobre
todo, de ingresos.
Ningún otro país recauda menos que España para
financiar su sector público (incluido el pago de pensiones): apenas el 35% del
PIB. Muy por debajo de Portugal (44,7%) e incluso de Grecia (40,9%). O lo que
es todavía más elocuente. Si la Hacienda pública española
recaudara la
media
de la eurozona -donde los tipos impositivos son sólo más elevados en el IVA y
los impuestos especiales- el déficit público se habría situado el año pasado en
el 1,6% del PIB, a años luz del 8,9% que ¿finalmente? se ha presentado en
Bruselas. Y, por supuesto,
dentro de los límites del Pacto de
Estabilidad.
No es cierto -como sugiere Montoro- que la culpa de todos los males la tenga
el nivel de gasto público. Nada más lejos de la realidad a la luz de Eurostat.
El gasto público en España se sitúa en el 43,6% del PIB, nada menos que 5,7
puntos porcentuales por debajo de la media de la eurozona. Y eso que hay
un claro
‘efecto composición’. Buena parte del gasto público, tres
puntos de PIB, tiene que ver con el
desempleo, no con la existencia de
un nivel de prestaciones
generoso en asuntos como la sanidad o la
educación o la vivienda.
Esto quiere decir que la presunta inviabilidad del Estado de las autonomías
o del Estado de bienestar no puede relacionarse con un exorbitante nivel de
gasto público, sino más bien con la
incapacidad del Estado -y en
particular de las autonomías- para recaudar una vez que se pinchó el globo del
ladrillo y España se quedara sin modelo productivo.
Esta realidad, que parece tan obvia, le es -como en la novela de
Ciro
Alegría-
ancha y ajena al ministro Montoro, que en lugar de enseñar
a pescar a las comunidades autónomas dándoles un nuevo modelo de financiación
que les haga realmente responsables de la política de ingresos, hace lo más
fácil, que es
recortar, pero sin cambiar las reglas del juego.
Es verdad que la presión de de los mercados está ahí y que no hay tiempo
para florituras. Pero el Gobierno comete una
injusticia cuando culpa en
exclusiva de los abultados déficits regionales sólo a los gobiernos locales,
cuando el fondo del problema tiene mucho que ver con un modelo de financiación
huérfano
en cuanto a corresponsabilidad fiscal real, lo que produce una evidente
asimetría entre quien ingresa (la Administración central) y quien gasta
(las comunidades autónomas).
Y en este sentido, no estará de más recordar que fue Montoro, en su anterior
etapa como ministro de Hacienda, quien entregó las competencias de sanidad y
educación a la mayoría de las regiones del régimen común. El resultado de aquel
demencial modelo de financiación se sustanció en un error fatal: aunque
la crisis estalló en 2007 las comunidades autónomas no percibieron la drástica
caída de los ingresos públicos hasta tres años más tarde. Al fin y al cabo, era
'madrid' quien decidía el nivel de presión fiscal. Y si esta no bastaba.
sólo había que acudir a los mercados.
Y por eso, no estará de más recordar que el responsable del sistema de
financiación no es otro que el ministro de Hacienda, Montoro o sus antecesores,
que a veces confunden su empleo con el de
guarda de la porra.