sábado, mayo 15, 2010

EN BUSCA DE LA SOLIDARIDAD PERDIDA

« ¿Cómo si no se entiende que no haya una revolución social con tantos millones de parados? Esta es una cara del mal, que solamente podremos superar promoviendo una cultura solidaria, y una sociedad solidaria y autogestionaria, que luche políticamente por el reparto del empleo y la riqueza »

Julián Gómez del Castillo, conocido militante obrero cristiano, fallecido el 29 de octubre de 2006, me enseñó, con los hechos, que "Solidaridad es compartir hasta lo necesario para vivir". Pues, como dice Ernesto Cardenal: "solidaridad no es una palabra". Julián nació el 10 de octubre de 1924 en la España del hambre, en una familia obrera entregada al ideal de la justicia. Su padre, miembro de aquel PSOE militante al igual que su abuelo, murió en la cárcel durante Segunda República Española. El franquismo le persiguió sin piedad, llegando a padecer cárcel y todo tipo de controles.

Es verdad que a ese "arranque" emocional momentáneo de dar lo que nos sobra, cuando ocurren desastres como el de Haití, se le llama también solidaridad. A mí me parece que es una especie de "enajenación mental transitoria" porque, después de unos días o años, todo sigue igual. Falta compromiso personal y comunitario en una lucha sostenida contra las causas, no ya de las catástrofes naturales -que escapan, por lo general, a la capacidad humana- sino contra las causas del genocidio económico contra los empobrecidos: ¿por qué mueren asesinados por hambre, económicamente planificada y sin embargo evitable, millones de personas? ¿Por qué consentir que haya entre nosotros parados forzosos sin prestación, mientras unos pocos banqueros, políticos, empresarios y sindicalistas de cuantiosos ingresos se ponen de acuerdo para pactar y, sobre todo, para “pastar” y “mamar de la teta”?

No me imagino una economía sin empresarios y sindicatos, ni un gobierno sin políticos y economistas.... Hacen falta auténticos emprendedores, sindicalistas, políticos, etc. etc. Pero echo de menos, como pedía el mencionado Julián Gómez del Castillo, un sano ejercicio de la “objeción profesional”: negarnos a que se usen nuestros conocimientos y habilidades al servicio de la explotación del hombre por el hombre. El problema no es la falta de conocimientos, ni de fe religiosa o de la otra, ni en el futuro, sino la falta de solidaridad. En cuanto a enfrentarse al poder, incluso mediante la "objeción profesional", no seamos ingenuos, supone la capacidad de vivir libremente un mínimo de pobreza, de humildad y de sacrificio por los demás. Los catequistas del capitalismo han sido muy eficientes: se ha extendido el culto al dios Capital en toda la ciudadanía; su devoción prolifera entre los hijos y nietos de la clase obrera. De ello se sigue un individualismo atroz y una indiferencia bastante grande ante los problemas de nuestros vecinos. Se oyen, sí, muchos lamentos; pero la mayoría de los perjudicados por la crisis viven con la ilusión de "pescar truchas a bragas enjutas", esperando cual buitres a que den la cara por ellos los demás, sin arriesgar. Luego, cuando las situaciones llegan al punto de Grecia, dichos perjudicados son capaces de salir a la calle a la desesperada, sin programa alternativo alguno, a vociferar, a verter su rencor y su odio violentamente, con resultado de muertes inocentes. En su egoísmo fanático, insolidario y brutal, en su barbarie… son tan responsables como los capitalistas en quienes han creído. Sólo les interesa que les den "su empleo", que todo vuelva a ser como antes y a funcionar: trabajar y consumir como cerdos, que con dinero todo se compra..., pasándolo bien, cada uno a lo suyo sin pensar en los demás.

Por otra parte, se cuentan por miles los parados, que la mayoría, hundidos en una depresión poco pueden hacer. Los gerifaltes, asesores y expertos de todo tipo hacen que hacen, para cobrar. Los parados y obreros precarios, sobre todo si son mujeres, se ven traicionados y maltratados por los poderes del Estado que debería protegerlos, desamparados por la ley en su derecho constitucional al trabajo (art.35), a una vivienda digna y adecuada (art.47), a las prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso en caso de desempleo (art.41). “Suficientes” para sostener la impotencia de los pobres a rebelarse, como la limosna de los 420 euros. Así es como los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia, que establece el art.39. Los poderes públicos permiten, por omisión del art. 9.2, que los parados sean excluidos y anulados como personas, que sean reglamentariamente chantajeados por la Administración para gastar su tiempo en cursos que no les interesan o buscando empleos que no hay. Tan aplastante es el peso de su situación personal y de su condición social, tan grande la indiferencia ajena, tan monstruosa la fuerza de la insolidaridad, tan duro y agotador buscar el pan cotidiano para la supervivencia de la familia y de los hijos, que se comprende por qué no les quedan fuerzas para luchar. Se entiende que no haya una revolución social con tantos millones de parados, al estar aplastados, anulados como personas, al no tener recursos para vivir, para relacionarse con los demás... El poder es tan absoluto, tan enorme que no hay capacidad de reacción, si no lo hacen quienes pueden hacerlo, los que tienen medios a nivel personal y de organización.

La constitución monárquica de 1978 es letra muerta, con los miembros de veinte gobiernos principales chupando la sangre del trabajador (el de la Nación, los 17 autonómicos, más los de Ceuta y Melilla). Hay, además, gobiernos municipales, comarcales y diputaciones provinciales ¿Al servicio de quién? ¿Para qué? ¿Para aplaudir el rescate de bancos y cajas de ahorro, mientras estos siervos sin entrañas del dios Capital ahogan con intereses, hipotecas y desahucios al autónomo, al pequeño empresario y al ciudadano de a pie? Pocos son los rebeldes que se atreven a levantar la voz. Para muestra un botón: Un obrero parado sin rescate alguno, Segundo Quiñones, lleva más de un año acampado a las puertas del palacio de la Moncloa. Segundo espera la iniciativa legal de Zapatero en pro de unas hipotecas justas, para que no se quede el banco con la casa y lo pagado, y tú con la deuda… y el Secretario General del partido que aún se llama, sin sonrojo, Socialista Obrero y Español, no lo quiere recibir, sino que se vuelva a Colombia, quizás dejando aquí a su mujer e hijo, ambos españoles de origen. Segundo tiene un sueño posible: conseguir un pan para cada mesa y un techo para cada familia. Pero parece que, en un “Estado social y democrático de Derecho” eso no se puede permitir. La situación es tal, que un antiguo lema libertario se traduciría hoy por: “ni Banco, ni Estado, ni Ley”.

Actualmente, la mayoría de los cuadros sindicales, empresariales, políticos, economistas, intelectuales, educadores y otros profesionales, parecen pertenecer, por lo general, como muchos conciudadanos, a los satisfechos de la sociedad enriquecida que, con nuestro consumismo y nuestra indiferencia, somos responsables de la explotación y el expolio a los empobrecidos. ¡Cuántos viven al calor de los presupuestos del estado! por eso apoyan al Gobierno ¿Cómo si no se entiende que no haya una revolución social con tantos millones de parados? Esta es una cara del mal, que solamente podremos superar promoviendo una cultura solidaria, y una sociedad solidaria y autogestionaria, que luche políticamente por el reparto del empleo y la riqueza; por ejemplo: mediante la eliminación de las horas extra; la reducción de la jornada de trabajo y la implantación de una auténtica Renta Básica de Ciudadanía: universal, personal e incondicional, que ya es una necesidad urgente para los parados sin prestación económica. Todo esto y mucho más no se puede conseguir sin una lucha socialmente significativa. Pero no olvidemos que todo avance social tiene un precio, empezando por el precio de nuestra comodidad. ¡Renta Básica y libertad!

Horacio García Pacios (Presidente de ARENCI en León y Castilla, trabajador social)

4 comentarios:

belijerez dijo...

Si, totalmente de acuerdo. Cuán difícil que más personas comprendan esta realidad. La solidaridad perdida porque demasiados lo entienden como paternalismo, otros sólo como esa "enajenación transitoria" de la que habla y muchos porque consumir sin limites enajena muchísimo más.
Apostemos por la Renta Básica Universal!!!!

Horac dijo...

Acabo de llegar a casa de la manifestación convocada por CGT en favor de una huelga general. La "mani" fue entre la 1 y las 3 de la tarde. pero, como hicimos amigos entre los miembros de Izquierda Anticapitalista(algunos se habían leído el libro de Ramiro Pinto...) el tiempo de sobremesa y de paseo dieron mucho de sí. La idea de la Renta Básica va ganando partidarios a medida que se conoce, incluso, me cuentan IU piensa meterla en su próximo programa económico. ¡Aver si se nota, porque Cayo Lara calla y Llamazares no dice ni mú!...
Un saludo desde Madrid

belijerez dijo...

Cayo Lara y Llamazares tienen que pensar en "quedar bien".....supongo.

Rafael Vicario Rodríguez dijo...

Todos deberíamos firmar esto: http://www.change.org/es/peticiones/gobierno-de-espa%C3%B1a-eliminen-sus-plurisueldos-y-pensiones-vitalicias-con-s%C3%B3lo-7-a%C3%B1os-de-servicios